Muchas veces, las cosas más fáciles, son también las más difíciles de hacer. Por ejemplo, todos sabemos que deberíamos comer sano, hacer ejercicio, y descansar bien, aunque no siempre lo hacemos. Así, del mismo modo que nuestro cuerpo necesita comida y ejercicio, nuestra vida espiritual necesita la Palabra de Dios y la Oración.

 

Tal vez nunca hayas orado y ayunado antes o, cuando lo haces, parece que vienes con una larga lista de la compra con peticiones para Dios y siempre son las mismas.

 

A través de esta guía, serás desafiado a orar a Dios, de forma que tu vida refleje su presencia y puedas ministrar a otros con lo que Dios te ha dado.

 

Una guía para Orar y Ayunar

 

ANTES DE AYUNAR…

 

¿Por qué ayunar?

Además de ser una maravillosa rutina para purificar nuestros cuerpos, en Mateo 6:16- 18, Jesús enseña a la gente asumiendo que el ayuno era y sería una práctica habitual entre sus discípulos. En Gálatas 5:16 el apóstol Pablo desafía a los creyentes a ser guiados por el Espíritu Santo antes que por los deseos naturales de nuestro cuerpo.

 

¿Qué es ayunar?

De acuerdo con el diccionario, la palabra ayunar significa “abstenerse total o parcialmente de comer o beber”; “privarse o estar privado de algún gusto o deleite.” En la Biblia hay cientos de versículos que hablan acerca del ayuno. Medita en estos: 1 Corintios 9:27; Ester 4:16; Juan 3:5- 9. En ellos vemos que el propósito del ayuno es crear un tiempo espiritualmente intenso que nos permita vivir en una intimidad mayor con el Señor. De ahí que, ayuno sin oración no sea una práctica bíblica.

Es importante mencionar que el verdadero ayuno bíblico implica ausencia de comida. Por eso, cuando alguien se abstiene de las redes sociales, de la TV o de comer chocolate, no está necesariamente ayunando. Además, el ayuno no es un medio para manipular a Dios. Algunas personas erróneamente creen que, si ayunan, Dios les debe un favor. No ayunamos para forzar a Dios a que haga nuestra voluntad, sino que lo hacemos para estar más cerca de Él y ser más receptivos a su voz.

 

¿Cuál debería ser mi motivación para ayunar?

El motivo principal por el cual ayunar es estar más cerca del Señor. En Amós 5:4, el Señor desafía a su pueblo diciéndoles “Buscadme y viviréis.” Es importante ayunar por necesidades urgentes de oración, pero es fundamental para alinear nuestros corazones con el corazón de Dios, de forma que Él sea todo para nosotros y el hacer su voluntad nuestro mayor anhelo.

 

¿Qué tipos de ayunos hacemos en Puerta del Cielo?

Aunque la Biblia menciona diferentes tipos de ayunos, en Puerta del Cielo animamos a nuestros miembros a practicar dos tipos de ayuno: el denominado ayuno “líquido” y el llamado “ayuno de Daniel”.

El primero consiste en ayunar todo tipo de alimento sólido e ingerir solamente líquidos tales como zumos, caldos y agua.

El segundo consiste en ingerir alimentos tales como granos Integrales: arroz, avena, cebada… Legumbres de todo tipo, cualquier tipo de fruta, cualquier variedad de verduras y líquidos: agua natural, zumos de fruta y verdura 100% naturales.

Se excluyen todo tipo de carne y pescado, además del pan de trigo, lácteos, café, azúcar, alcohol, etc.

Añadido a esto, también animamos a renunciar a cualquier actividad extra no esencial para el desarrollo de nuestras responsabilidades diarias, tales como ir a tomar café con amigos, ir de compras, pasar tiempo en las redes sociales y otras formas de entretenimiento que nos distraen durante el ayuno.

 

¿Cómo me preparo para el ayuno?

Disminuye la ingesta de alimento progresivamente, eliminando en primer lugar, aquello que no es esencial: cafeína, azúcares, snacks, bebidas gaseosas, etc.

Libera tu agenda con antelación de forma que dispongas de tiempo abundante para estar a solas con el Señor mientras dure el ayuno.

Por último, establece objetivos claros y realistas para tu ayuno. ¿Cuántos días voy a ayunar? ¿Qué comida voy a ayunar? ¿Dónde voy a orar? ¿Cuándo voy a orar?

 

¿Qué sucede si tengo dolencias físicas que me impiden ayunar?

Si tienes una circunstancia médica que te impide ayunar, debes consultarlo antes con tu médico. Dicho esto, debes entender que ayunar te llevará a escoger entre cosas cotidianas en tu vida que no son esenciales y la decisión de buscar a Dios intencionalmente. Cualquiera puede renunciar a la cafeína, la TV, los videojuegos, las redes sociales o la comida basura sin tener que consultar al médico.

 

¿Qué sucede si mi trabajo exige esfuerzo físico?

Miles de cristianos a lo largo de la historia y por todo el mundo, viviendo bajo presión extrema, encuentran tiempo para el ayuno. Recuerda que Dios te invita a acercarte a Él (Santiago 4:8). Deberías evaluar las exigencias y buscar dar lo mejor de ti sin importar si estás ayunando o no. A la vez que todo lo que hacemos es un reflejo de la obra de Dios en nosotros, nuestro trabajo es parte esencial de nuestro testimonio personal. Por esta razón te pedimos que no pongas en riesgo tu salud sin tener una clara convicción de parte de Dios acerca del ayuno. Podrías, por ejemplo, tener una comida, y ayunar el resto del día.

 

DURANTE EL AYUNO…

 

¿Qué debo hacer durante el ayuno?

Establecer una rutina de oración diaria con abundante tiempo para buscar a Dios y escuchar su voz es esencial durante el ayuno. Tal vez quieras hacerlo acompañado de la lectura de un libro de la Biblia y hacer un diario escrito de tu ayuno. Recomendamos también apartar tiempo para unirse a otros hermanos que estén ayunando y orar, adorar y animarse mutuamente.

 

¿Qué batallas debo esperar durante el ayuno?

Durante el ayuno, es muy probable que experimentes síntomas tales como dolores de cabeza, cansancio extremo, embotamiento mental, diarrea y escalofríos entre otros. Recuerda que, durante los primeros días de tu ayuno, tu cuerpo tendrá síntomas extraños y desagradables. Si estos síntomas persisten y te impiden llevar a cabo tus responsabilidades diarias con normalidad, habla con tu médico y consulta a algún hermano que tenga experiencia en el ayuno. Los tres primeros días son en lo que tu cuerpo está siendo drenado y purificado de toda impureza y exceso de nuestros hábitos cotidianos “insanos”.

 

¿Qué sucede si fallo?

Las tentaciones son siempre duras y durante el ayuno, la cosa más pequeña puede convertirse en una gran batalla. Nunca podrías haber imaginado lo difícil que sería decirle que no a una patata frita. Muchas personas que viven comprometidas con el ayuno podrían contarte historias en las que un amigo no creyente te invita, inesperadamente, a una tentadora cena de barbacoa en el preciso momento en que habían comenzado su ayuno. Si, ¡ayunar puede ser duro! Pero recuerda esto: Dios no busca esclavos; el es tu Padre que te ama. Elige buscarlo más allá de la obligación; hazlo por amor.

Así que si tropiezas en tu ayuno… levántate, sacúdete el polvo y sigue adelante. Comparte tus luchas diarias con el Señor y busca un buen hermano o hermana en la fe que te acompañe mientras dure tu tiempo de ayuno.

La victoria de un corazón cercano a Dios es más dulce que cualquier banquete que este mundo pueda ofrecerte.

 

DESPUÉS DE AYUNAR

 

¿Cómo puedo estar seguro de los resultados del ayuno en mi vida?

  1. Adora a Dios por toda bendición recibida. Tal vez puedas testificar de tu experiencia durante el ayuno en un grupo pequeño, reunión de oración, o en tus redes sociales. Puede ser de gran bendición y ánimo para otros.
  2. Haz una lista de todas esas bendiciones en un diario o cuaderno.
  3. Persevera en la rutina de oración que has comenzado. Plantéate ayunar una vez al mes, una vez a la semana o como el Señor te dirija.
  4. Finalmente, examina tu vida, busca consejo y pregúntale al Señor que alimentos o actividades de las que has renunciado durante el ayuno deben desaparecer ¡definitivamente!

 

Centro Cristiano Puerta del Cielo A.D. de Rota

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