Nuestra historia

ORÍGENES

 

Las cosas a veces suceden de manera inesperada. Corría el año 1962, una época de aperturismo en España, cuando un matrimonio, Gaspar Medina y su esposa Rosario Guerrero, dejaron la ciudad de Ronda en Málaga para dirigirse a Rota, en la vecina Cádiz. Aquel matrimonio pertenecía a la iglesia pastoreada por el misionero Roy Dalton.

La ciudad de Rota estaba en plena expansión, con unos 17.000 habitantes; comenzaba a convertirse en uno de los centros más turísticos de toda la provincia de Cádiz. La mayoría de la población era católica y muy tradicional, pero la llegada de turistas comenzaba a cambiar las costumbres de muchos de sus habitantes.

La pareja se instaló en la calle Aviador Durán y comenzaron a tener los primeros cultos en su casa, intentando no llamar mucho la atención. A aquellas reuniones acudían algunos amigos y la familia de Gaspar.

A pesar de que el grupo estaba atendido por Gaspar, Roy Dalton viajaba cada quince días para ayudar en esta obra pionera. El viaje era largo y penoso, pero el misionero americano era consciente de que apoyar a la pequeña congragación en esos momentos, era una tarea importante. Durante dos años, Roy estuvo asistiendo al pequeño grupo, que fue creciendo hasta sumar unas diez personas.

Las leyes franquistas prohibían las reuniones en casas. Si el grupo llegaba a más de veinte personas, te podían denunciar a las autoridades, con lo que eso podía suponer. Entre 1962 y 1965 el grupo no pasó de las quince personas, la mayoría familiares y gente muy cercana, pues el peligro era constante.

Gaspar y Rosario cambiaron de vivienda en 1964 para hacer todo el trabajo más cómodo. El misionero Roy Dalton dejó de visitarles, pero la llegada de una nueva misionera animaría y alentaría al grupo. Aquella misionera era Ruth B. Weitkamp, aunque todos la terminaron llamando Rosita al no saber pronunciar su apellido. La labor de Rosita  entre los niños fue muy buena. Uno de aquellos niños, Lorenzo Sánchez, que fue alcalde de Rota, dijo sobre Rosita: “Yo recuerdo que la hermana Rosita regalaba pequeñas cajas con lápices de colores. Nos regaló cajas a mí y a mis amigos de la barriada. Aún me acuerdo de algunas de las historias  y de algunas canciones. Creo que ella realizó una labor evangelizadora extraordinaria…”

La misión norteamericana ayudaba a buena parte de la población con todo tipo de actividades, alimentos y ropa.

Junto a Rosita estuvo Vernice, otra misionera que ayudaba en la pequeña iglesia, aunque su labor se centraba más en los creyentes de la base americana. También colaboró Trella Hall durante unos meses en 1965. Es muy significativo que se tratara de tres mujeres las que hicieran florecer la obra en un país tan machista como era España en aquella época.

En 1966 la congregación iba a recibir el apoyo de Luis Guillén Pérez, que acompañado de su esposa María Quintana y sus hijos darían un nuevo impulso a la iglesia.

Luis Guillén era un hombre muy activo. Después de un año trabajando en la iglesia se comenzaron a ver los frutos. En el mismo año de su llegada la iglesia logró adquirir un pequeño local que había sido una bodega en la calle Pedro Capote. El local era pequeño y diáfano, y os niños tenían que separarse por una cortina. En aquel momento la iglesia tenía entre 25 y 30 personas.

Los impedimentos fueron numerosos. La sociedad de aquella época era muy cerrada y apenas se podía hablar a la gente del evangelio. Los que se convertían a Cristo sufrían muchas presiones, sobre todo de su propia familia.

 

ÉPOCA DE GRANDES CAMBIOS

 

La construcción de un local más grande en la calle Rubén Darío levantó mucha expectación. La revista Interviú publicó un artículo titulado: “Un templo hecho de dólares y vicio.” La polémica se produjo por la cercanía al nuevo local de muchos bares y clubs de alterne al que acudían los militares de la base norteamericana. El nuevo local fue subvencionado por las Asambleas de Dios de os Estados Unidos y en él se reunía también un grupo de creyentes norteamericanos. El artículo era muy capcioso y se interpuso una demanda a la revista, con lo que el artículo tuvo que retirarse.

El grupo norteamericano era pastoreado por el misionero Eduardo Spuller, fundador de la iglesia de Jerez de la Frontera, quien más tarde sería pastor de la Campaña de Fe en Madrid y director del Seminario Evangélico Español. Los miembros de la base ayudaron mucho a al sostenimiento de la iglesia en las primeras etapas de la obra. También realizaron una amplia obra social entre la población del pueblo. España era todavía muy pobre y la mayoría de las familias tenían muchos hijos.

La iglesia siguió creciendo y en la década de los 70 ya era grande y muy activa en evangelismo.

 

CONSOLIDACIÓN Y EXPANSIÓN DE LA OBRA

 

La llegada de Miguel Pujol Cortés en 1975 trajo algunos cambios a la iglesia. En ese momento los asistentes apenas eran unas pocas familias y el pastor creó un plan de crecimiento y desarrollo de la congregación.

Miguel Pujol dinamizó la iglesia, la consolidó e hizo una importante obra de evangelización en el Puerto de Santa María, que con el tiempo daría origen a varios futuros pastores de las iglesias de la zona. El ministerio de Miguel Pujol terminó al reclamarle su padre para trabajar en Sabadell. A Miguel Pujol le sucedería Juan García, que provenía de Cádiz, pero la mala salud de su esposa les hizo regresar a su tierra, quedándose, aunque Paulo Branco viajó desde Cádiz para ayudarlos en muchas ocasiones. Durante este tiempo varios hermanos de la iglesia se hicieron cargo hasta la llegada de Fidel Gutiérrez.

Tras la llegada de Fidel Gutiérrez en la década de los 80, la congregación norteamericana buscó otro lugar de reunión. La iglesia de Rota, compuesta plenamente por nacionales, tomó un impulso y crecimiento que perdura hasta nuestros días, llevado hacia adelante por Fidel Gutiérrez y su esposa Juanita durante tres décadas. En este tiempo la iglesia de Rota se convirtió en un referente de la obra evangélica pentecostal en España.

Con la entrada del nuevo siglo se produjo también el traslado de la congregación a su actual ubicación con la construcción de un nuevo local en la calle Venus.

 

ACTUALIDAD

En noviembre de 2013 asumieron el pastorado de la congregación Serafín Porcel y Loide Batilde, venidos desde Asturias para continuar con la labor de seguir haciendo del Centro Cristiano Puerta del Cielo A.D. (nombre actual de la iglesia evangélica) un lugar de referencia, encuentro y servicio al pueblo de Rota a través del Evangelio de Jesús.

El resto de la historia, aún está por escribir…

 

 

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