La Reforma Protestante

 

El origen del Protestantismo en la Reforma del siglo XVI,  no sucedió de repente y de la nada, si no que se fue creando a lo largo del tiempo y como resultado de diferentes causas; por ejemplo:

  • Debido a los errores de la Iglesia Católica, que durante mucho tiempo había estado atesorando bienes materiales y se había empeñado en una lucha por el poder terrenal.
  • Las capas sociales más bajas, campesinos, artesanos y comerciantes estaban descontentos con las jerarquías eclesiásticas, que se llevaban el diezmo de sus bienes y de los que prácticamente no recibían nada a cambio.
  • Por motivos políticos e inconveniencias. Ya que  algunos reyes y emperadores sentían rencor al Papado que interfería frecuentemente en el gobierno
  • La vida de lujo y pecado de los cardenales y obispos en Roma era bien conocida por toda la población de Europa.

 

            A finales del siglo XV, parecía que la reforma religiosa y moral reclamada por las Iglesias cristianas ya la habían iniciado los predicadores y los reformadores de las órdenes religiosas. Pero Roma no renunciaba a su política de poder, y el descontento popular era profundo. Por otra parte, resultaba cada vez más insoportable el pulso político entre la Europa Central y la Mediterránea.

            Martín Lutero se encontró terreno abonado para los enfrentamientos no sólo teológicos, sino -y quizá principalmente- políticos.

  

 

             La Reforma

              Desde el siglo XIII, con San Francisco de Asís, se planteaba la cuestión de si la Iglesia debería acumular riquezas o debería repartirlas entre los pobres.

            En el XIV John Wycliffe, en Inglaterra, defendió varias opiniones que atentaban contra la autoridad de la Iglesia, criticando las riquezas del papado y las indulgencias mediante las que los ricos podían comprar el perdón para determinados pecados, incluso por anticipado.

          También hizo que la Biblia se tradujera al inglés y encomendó a discípulos suyos, conocidos como Los Predicadores de los Pobres, para que predicaran en inglés, cuando el Vaticano imponía el latín en todas las predicaciones.

 

     El desarrollo de la imprenta a mediados del siglo XV hizo que las ideas anticlericales tuvieran una mayor difusión.

          Cuando Lutero, en 1517, publicó sus 95 tesis contra las indulgencias papales, sus ideas, se extendieron como una llamarada por toda Europa. Fueron numerosos los factores que contribuyeron a su difusión en un espacio de tiempo muy corto. Entre ellos ocupan un lugar destacado la excelente preparación doctrinal, la gran energía y la entrega incondicional de algunos de sus promotores. No todos fueron seguidores de Lutero y simples repetidores de sus enseñanzas. De hecho, los reformadores defendieron con frecuencia posturas enfrentadas, mantuvieron numerosas controversias y no faltaron las enemistades y los odios mortales entre sí. Pero a todos ellos les unía el mismo sentimiento de rebeldía contra las estructuras de la jerarquía oficial de la Iglesia instalada en el poder y compartían la misma pasión por imponer drásticas reformas.

           Excomulgado por el Papa, condenado por el emperador, perseguido por ejércitos y sacerdotes. Lutero se mantuvo oculto durante más de un año traduciendo la Biblia al alemán y escribiendo panfletos que eran publicados y distribuidos masivamente. El resultado fue una revuelta de los campesinos que pensaron encontrar una liberación de la tiranía eclesiástica.

        Tras el fin de la revuelta, Carlos V concedió que cada estado pudiera decidir, dentro de su propio territorio, sobre cuestiones religiosas, pero en 1529 la mayoría católica hizo que se derogase esta norma. Los luteranos elevaron su más enérgica protesta, lo que les hizo ganar el apodo de "protestantes".

          Carlos V quería  acabar con los luteranos, pero sus varias guerras contra Francia y los turcos, no pudo enviar tropas hasta quince años más tarde; y para entonces, ya era tarde. El luteranismo se había convertido en la fe de más de la mitad de la población de Alemania y aunque se perdieron batallas al principio los luteranos consiguieron ganar la libertad religiosa.

        De una manera más pacífica las ideas protestantes se infiltraron en muchos países europeos, unas veces apoyadas por la burguesía, otras por la nobleza, en ocasiones directamente por la monarquía.

            La idea fundamental del protestantismo es que la Biblia es la Palabra de Dios  y cualquiera puede interpretarla y comprenderla. Así, libres de la autoridad eclesiástica, los protestantes pueden leer la Biblia y tras meditar en lo que han leído pueden sacar sus propias conclusiones, conclusiones que posteriormente podrán ser discutidas con otras personas.

La traducción de la Biblia a los diversos idiomas europeos, favorecida también por el auge de la imprenta, ha contribuido a la difusión de la cultura, haciendo que en los países protestantes el analfabetismo descendiera de forma impresionante.

 

 

    Contemporáneos de Lutero

    -  Zwinglio

         Ulrico Zwinglio (1484-1531) estudió en Viena y Basilea, donde existían prósperos centros humanistas. Su proceso de ruptura con Roma se inscribe en la rebelión generalizada contra la Iglesia jerárquica "El principio básico de su concepción teológica es que no hay otra autoridad doctrinal que la de la Escritura, que no es ya privilegio de sacerdotes, sino bien común". Rechazaba todo lo que no está explícitamente contenido en la Biblia: el papado, la misa, la invocación de los santos, el celibato sacerdotal... El consejo del cantón de Zurich aceptó e impuso, en 1525, las tesis de Zwinglio.

            Desde Zurich, la reforma de Zwinglio se propagó a varios cantones, entre otros Sank Gallen, Basilea -en éste en competencia con los seguidores de Lutero- y Berna. Otros (Lucerna, Uri, Schwyz, Unterwalden, Zug, Glaris, Friburgo, Solothurn y Appenzell) se mantuvieron fieles a Roma. Muy pronto, de las discusiones teológicas se pasó a los enfrentamientos armados. En 1531, un ejército zuriqués encabezado por Zwinglio, que había sido capellán castrense de tropas suizas, fue derrotado en Kappel por los católicos. Zwinglio encontró la muerte en el combate. Como consecuencia de la derrota, los zwinglianos firmaron la paz con los católicos y, a continuación, entraron en negociaciones doctrinales con los calvinistas, que culminaron con la unión de ambos movimientos en 1549.

 

- Juan Calvino

         El protestantismo de Europa Occidental está profundamente marcado por la obra y la personalidad de Juan Calvino (Jean Cauvin, 1509-1564). Su ruptura con la Iglesia se produjo hacia 1533, según él de forma imprevista y por intervención divina.

        Se trasladó a Ginebra, donde con firme voluntad logró imponer su propia reforma. Implantó una severísima disciplina en la ciudad, que no excluía la pena de muerte para quienes se oponían a sus ideas.

        Ginebra se convirtió en la Roma del protestantismo. Muerto Lutero (1546), Calvino fue la figura más destacada y el líder indiscutible del movimiento reformista.

            Las teorías de Calvino crean una Iglesia de tipo democrático y presbiteriano. Existen en ella cuatro oficios: pastores o predicadores, maestros, presbíteros y diáconos. Se rechaza la figura del obispo. La comunidad es la guardiana de la ortodoxia y la tutora de la ley. Sólo se admiten dos sacramentos: la comunión y el bautismo que, por lo demás, no producen ningún efecto en quienes no están predestinados. El calvinismo comparte (aunque con distintas interpretaciones) los dos grandes principios luteranos: que la justificación nos viene de fuera y que la Escritura, principio único de la fe y de las creencias, se explica por sí misma.

 

 

  Expansión y conflictos

            Las doctrinas calvinistas se difundieron en Escocia gracias, sobre todo, a la predicación de Juan Knox, formado en Ginebra bajo la dirección personal de Calvino.

       La expansión de la reforma por los restantes países europeos estuvo protagonizada por personajes de menor talla teológica, y las razones religiosas estuvieron con mucha frecuencia entreveradas de ambiciones políticas.

           En los Países Bajos, el calvinismo se alió en las provincias del norte con el sentimiento antiespañol liderado por la familia de los Orange.

               En Suecia, los protestantes proclamaron (1523) al rey luterano Gustavo I para separarse religiosamente de Roma y políticamente de Dinamarca.

Finlandia abrazó el luteranismo de su influyente vecina, Suecia.

            En Dinamarca, la imposición del luteranismo (entre 1533 y 1559) tuvo como objetivo poner fin al predominio del alto clero y de la nobleza. Siguieron este mismo destino Noruega e Islandia, pertenecientes a la corona danesa.

            En Prusia, el Gran Maestre de la Orden Teutónica abrazó, a principios de la década de 1520, las ideas reformistas, secularizó los territorios de la orden y se apoderó de ellos con el título de duque de Brandeburgo-Prusia.

            Polonia, bajo el reinado de Segismundo I (1506-1548), se mantuvo firmemente católica.

            También en Italia y España surgieron brotes protestantes en el entorno de los círculos humanistas, pero la Inquisición cortó de raíz estos movimientos con la celebración de los sangrientos autos de fe de Valladolid (1558-1559) y Sevilla (entre 1559 y 1564).

 

 

Contrarreforma 

La Contrarreforma, también denominada Reforma católica es el nombre dado al movimiento creado en el seno de la Iglesia Católica en respuesta a la Reforma Protestante iniciada por Martin Lutero, a partir del año 1517. En 1543, la Iglesia Católica romana convocó al Concilio de Trento.

 

Fue un período de reflexión en que se tomó varias decisiones, entre ellas:

  • Los Obispos vivieran más en sus diócesis y realizaran la labor de pastor.
  • La teología define las verdades de la Iglesia Católica.
  • La formación del clero. Se pide que se realicen seminarios  en sus diócesis, para formar sacerdotes.
  • Se hacen controles de celibato.
  • Se piden la realización de libros de registro parroquiales.
  • Se habla y se específica las normas matrimoniales. Entre ellas, el consentimiento de ambas partes.
  • Se realizan los primeros misales.
  • Creación de órdenes religiosas.
  • Inquisición,
  • En contra  de Lutero, la Iglesia Católica, se reafirma en que la única traducción valida de la Biblia es la  “Vulgata”. 

 

 

Consecuencias de la Reforma

El principio reformista que proclama como única autoridad doctrinal legítima la Sagrada Escritura libremente interpretada por cada creyente. Hizo  desatar un torrente de opiniones encontradas y fuertes controversias.

         Hubo una primera etapa agitada por efervescentes discusiones doctrinales dentro del movimiento reformista.

Surgieron numerosos grupos, sectas y comunidades de los más diversos géneros. Hubo grupos anárquicos que asaltaban las iglesias y destruían las imágenes, sectas de exaltados o iluminados, agitadores que, invocando las proclamas de Lutero, provocaban insurrecciones sociales. Hubo también comunidades de severa moral, como los anabaptistas, una vez superada su primera fase revolucionaria y destructora, y sus sucesores, los menonitas.

       Su historia externa tiene algunos puntos comunes. Tras una etapa inicial de rápida expansión numérica y geográfica por toda Europa en la primera mitad del siglo XVI, siguió un período de asentamiento e incluso de retroceso bajo los efectos de la Contrarreforma católica. Sin embargo, hubo una importante circunstancia divergente en esta trayectoria. Mientras que el luteranismo conseguía implantarse como religión mayoritaria en muchos países nórdicos y contaba con la protección de las autoridades civiles, el calvinismo era (a excepción de en Escocia y los Países Bajos) una confesión minoritaria, en situación de asedio y sometida (sobre todo en Francia) a sangrientas persecuciones.

          La ruptura de la Iglesia de Inglaterra presenta una génesis peculiar. En ella las controversias doctrinales tuvieron una importancia secundaria. De hecho, el principal impulsor de la rebelión contra la Iglesia romana, el rey Enrique VIII, había sido honrado por el papa León X con el título de "defensor de la fe" por sus escritos contra Lutero. Pero la negativa del papa Clemente VII a concederle el divorcio de su esposa, Catalina de Aragón, llevó al monarca a negar la autoridad del pontífice. En el año 1534, el parlamento inglés aprobó el Acta de Supremacía que proclamaba al rey la autoridad suprema de la Iglesia de Inglaterra. La Iglesia anglicana, así nacida, se subdividió en dos ramas, la episcopaliana (que admite la figura del obispo) y la presbiteriana (que la niega). Como reacción a las costumbres relajadas de la Iglesia anglicana oficial surgió la comunidad metodista, que tiene numerosas afinidades con el movimiento pietista. La Alta Iglesia anglicana mantiene muchos puntos de contacto doctrinales con el catolicismo.

 

 

 En los siglos XVIII y XIX…

      Las confesiones protestantes tuvieron que hacer frente, al igual que el catolicismo, a los asaltos que la Ilustración lanzó contra ellas en nombre de la razón. La idea de una religión y unas verdades reveladas parecía inconciliable con el talante racionalista del Siglo de las Luces. Una de las respuestas a estos embates fue la "teología liberal", que intentaba explicar "razonablemente" los contenidos del cristianismo al precio de vaciarlos de contenido. En aquel gélido clima espiritual surgió, como reacción, el movimiento pietista, que cultiva una religiosidad íntimamente sentida y profundamente personal. Fundado por el párroco de Frankfurt Felipe Spencer, alcanzó con Friedrich Schleiermacher (1768-1834) su máxima formulación filosófica y teológica. El pietismo cristalizó en numerosas agrupaciones de fieles que cultivan en sus reuniones una viva religiosidad y practican una elevada moral cristiana en el ámbito personal y familiar. Así surgieron, entre otras, la Iglesia baptista, la congregacionalista, los cuáqueros, los hermanos moravos y los metodistas. Este nuevo fenómeno nacido en el seno del protestantismo ha tenido importantes repercusiones sociales a través de movimientos de ayuda a grupos necesitados y ha contribuido a mantener lazos de unión entre las masas proletarias y urbanas crecientemente descristianizadas y el mundo de la religión.

        Uno de los frutos más destacados de este movimiento ha sido la evangelización de países que, al compás de la colonización y la expansión europea y norteamericana, fueron penetrando en el círculo de visión occidental. Numerosas sociedades misioneras financiadas por los movimientos pietistas contribuyeron poderosamente, a lo largo de los siglos XIX y XX, a difundir el cristianismo por todos los continentes.

 

 

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